Las bombas de achique son uno de los principales elementos de seguridad a bordo. Su misión es mantener el barco sin agua en la sentina y seco. Además, evita la acumulación de agua estancada previniendo al barco de malos olores.

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La cantidad y tamaño de las bombas de achique viene definida por la eslora del barco y por la cantidad de espacios estancos o delimitados por cuadernas. Proa, sentina central, zona del motor, duchas o depósitos de aguas grises son zonas con probabilidad de agua y es necesario disponer de bombas de achique en perfecto estado para evitar sustos innecesarios.

Una correcta situación de las bombas es el primer paso para su buen funcionamiento. Existen bombas sumergibles y no sumergibles. Las no sumergibles tienen paletas o impellers de fácil recambio en caso de rotura o desgaste. Tenemos que colocar a éstas fuera de cualquier contacto con líquido y completamente secas, incluso con la escora del barco.

También es importante disponer de un plano con la situación de las bombas para que la tripulación las encuentre con facilidad a la hora de revisarlas.

Cada bomba debe tener una potencia y un caudal ajustados a las necesidades del barco. Si comprobamos una caída de potencia en una bomba, antes de reemplazarla revisaremos la instalación por si existe algún codo, taponamiento u otro motivo por el que la bomba no funcione correctamente.

 

La entrada de agua debe estar protegida por una rejilla para evitar la succión de sólidos que obstruirían la bomba o incluso romperían la turbina interna. Tendremos que revisar con periodicidad su estado y que no haya elementos que la taponen. Por muy buena que sea la bomba, no funcionará correctamente con una mala aspiración.

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Si notamos un calentamiento excesivo del motor puede ser por un mal funcionamiento, un uso continuo superior al especificado por el fabricante o un mal contacto entre los soportes eléctricos tales como cojinetes y escobillas.

Existen algunos accesorios para bombas como interruptores magneto-térmicos y de vacío, además de alarmas y paneles de señalización. Los interruptores de vacío permiten que la bomba trabaje siempre en mojado y con las mejores condiciones, evitando roturas de membranas y calentamientos al no disponer de refrigeración. Hay que tener cuidado de no dejarlo conectado en puerto, ya que
en las marinas está prohibido verter líquidos tales como aceites y combustibles, presentes en la sentina.

 

La pieza clave de la bomba es la turbina, ya que es la encargada de aspirar y expulsar el líquido con su giro. En caso de las bombas sumergibles, en caso de rotura de ésta debemos reemplazar la bomba al completo. Las insumergibles disponen de palas de goma o impellers, que son más eficaces y además posibilitan su recambio.